martes, 30 de agosto de 2011

Río negro

Mientras la brisa se hacía viento, subimos la cuesta con una sonrisa
y la dispersamos por los mil rostros de la piedra.
Mientras el viento se hacía fuerza, como una ofrenda
nos tomamos las manos
y las sostuvimos en lo alto de nuestro cuerpo sonriente.
Mientras la fuerza se hacía cosquillas y cerrábamos los ojos
las frentes juntas
y nos soltábamos en los remolinos sin soltarnos
llegamos hasta el espejo del río.
Nosotros, un espejo de luces y sonrisas.

1 comentario:

Unknown dijo...

Este es mi favorito. No te puedo decir bien por que, pero es mi favorito. Crea todo un mundo adentro del lector. No es mi mundo, pertenece a otra vida, pero por un momento existo adentro de ahi, y la vivo como si fuera mia.