sábado, 21 de abril de 2012

Otoño

el viento peina mis vacilaciones
después las desnuda
y ellas salen corriendo asustadas

al rato vuelve y le hace un par de cosquillas
a la desconfianza
y ella se espanta con un silbido

así
quedo solita yo
cierta y firme
sobre la hierba fresca

domingo, 15 de abril de 2012

Abra

era como una isla
cubierta de transparencias
de cosas que solo pueden nombrarse
como un ritmo
como frutos del oído
no del ojo

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tres de Sabina Naef

En el mercado de pulgas

se habrán encontrado
los dos ya hace tiempo muertos?

en una postal amarillenta
leo sobre su cita secreta

Trois fois rien

un poema sobre nada
hecho de palabras ausentes
un florido callejón sin salida

El día que olvidé despertar

caminé por las calles
con nombres nuevos
saludé a extraños just pour voir
escondí a niños
cuyos nombres
sus madres dejaban caer de balcones
traté de hacer sonreír a los guardias
y a la noche
me puse a contar los cabellos
sobre el piso de una peluquería

sábado, 12 de noviembre de 2011

friedrich hölderlin quería entregarse ... (SAID)

friedrich hölderlin quería entregarse
pero nadie necesitaba de sus verdades
su madre las calificó de rimas infantiles sin coherencia
susette gontard había muerto
y bellarmin estaba ocupado con la revolución
solo el carpintero lo tomó a él y a sus dolencias en serio
tanto como tomaba en serio a las vetas de la madera
el poeta se lo habría llevado consigo
se aisló con su silencio en la torre
y esperó colores nuevos
preocupado registraba el crecimiento de los frutos
hasta que no había más gravedad
a veces salía de su reclusión a través de una grieta en el muro
luego se abstenía de la imprudente sensatez
y se desvelaba por continuar su poesía por otros medios
le bastaban la vergüenza y la justicia

viernes, 11 de noviembre de 2011

El silencio (Erika Burkart)

Silencio vibrante de la noche del cuerpo,
silencio antes del día, su sonido
agiganta el alba,
silencio de radio antes de la tormenta
entre gente que en invierno
se amó.

Al lado, dijo la mujer en la ciudad,
perfora el dentista -yo no escuché nada-
y deja sonar la Banda Perpetuum,
la música dispersa el tiempo.

¿El silencio junta tiempo?
¿En semillas, en fórmulas,
dentro de las que supera
lo no comprensible?

Expuesto al silencio,
el corazón cuenta el tiempo, la inaudible desaparición
de las cifras le parece el fin del mundo;
en la ventana la luz de ayer.

El miedo de todos, caer en el silencio,
donde ningún latido canta el horror,
silencio después de nosotros,
que aúlla al cielo.

viernes, 28 de octubre de 2011

Todavía queda (Rose Ausländer)

Aún el maravilloso
polvo de carne

Este nacimiento de luz
en el doblez de las pestañas

Labios
todavía queda
mucho por decir

miércoles, 26 de octubre de 2011

En la casa del aliento (Rose Ausländer)

Extendiendo puentes invisibles
de tí a los hombres y las cosas
del aire a tu aliento.

Hablándole a las flores
que amas.

Viviendo en la casa del aliento
un tiempo de flor humana.

martes, 25 de octubre de 2011

Habitación 7 (Farhad Showghi)

Como una nube de verano, doblo mi mano o dejo
caer mi frente sobre una hebra sin hablar. Así viajo
hasta que Este y Oeste se vuelven móviles
y se fusionan a través de las paredes. Exhalo
y la ciudad se posa sobre mi ventana. Ahora la luz
se ha vuelto otra, más lejana, inalterada por el tumulto
de los tejados coloridos. Me vuelvo más rápido, corro
una silla, doblo la manta bordó o traigo una taza de café a través de la puerta. Luego empiezo a
caminar y a observar los pliegues de la cortina. Pronto me encuentro
en el pasillo, bajo un enjambre de sombras. Aquí
trago la palabra Hoy, me vuelvo aún más ágil,
muevo la cabeza y comienzo la siguiente ronda.
Ya cayó el sol y se arrastró por el horizonte. Pero aún
mi boca permanece como una cueva, una bola atrapada
entre Este y Oeste. La cuelgo en lo alto de una hebra
sin parar. Ya estoy de vuelta en la habitación y la sigo arrastrando, abriendo mis labios y
trayéndola rápido sobre mi lengua.

martes, 30 de agosto de 2011

Río negro

Mientras la brisa se hacía viento, subimos la cuesta con una sonrisa
y la dispersamos por los mil rostros de la piedra.
Mientras el viento se hacía fuerza, como una ofrenda
nos tomamos las manos
y las sostuvimos en lo alto de nuestro cuerpo sonriente.
Mientras la fuerza se hacía cosquillas y cerrábamos los ojos
las frentes juntas
y nos soltábamos en los remolinos sin soltarnos
llegamos hasta el espejo del río.
Nosotros, un espejo de luces y sonrisas.

miércoles, 27 de julio de 2011

"De nadar en lagos y ríos", de Bertolt Brecht


En el verano pálido, cuando el viento arriba
solo silba en el follaje de los grandes árboles,
debe uno yacer en los ríos o estanques
como las algas, entre las que habitan los lucios.
El cuerpo se aliviana en el agua. Cuando el brazo
ligero cae del agua al cielo
la brisa lo olvida meciéndolo
porque lo cree rama.

El cielo ofrece al mediodía una gran quietud.
Uno cierra los ojos cuando llegan las golondrinas.
El fango es cálido. Cuando surgen las burbujas frescas
se sabe: un pez acaba de nadar a través nuestro.
Mi cuerpo, el muslo y el brazo inerte
yacemos quietos en el agua, muy unidos
solo cuando los peces fríos nos atraviesan nadando
siento que el sol brilla sobre el estanque.

Cuando al atardecer uno se vuelve indolente
por tanta quietud, tal que todos los miembros hormiguean
se debe, sin consideración, lanzar todo aquello
a la correntada azul que viene en crecida.
Y se permanece en lo mejor hasta la tarde.
Porque luego el pálido cielo de tiburón
se vuelve malo y voraz sobre el río y los matorrales
y todas las cosas son como les place.

Por supuesto debe uno yacer de espaldas,
como se acostumbra. Y dejarse flotar.
Se pertenece sencillamente a la grava.
Uno debe observar el firmamento y hacer como
si se tuviera en brazos a una mujer, y es cierto.
Cuando al atardecer el cielo todavía nada en sus ríos.


viernes, 22 de julio de 2011

Paisaje II

En la boca de la gruta
el lodo brilla con tonos azules.
En la transparencia de las gotas
el moho crece.

Qué es la niebla

sino tu aliento.

miércoles, 20 de julio de 2011

"Palabras" de Gottfried Benn

Solo, vos con las palabras,
y eso es estar realmente solo,
clarines y arcos de triunfo
no están en este ser.

Les mirás las almas
en busca del primero y primigenio rostro,
año tras año - te esforzás,
no encontrás nada.

Y más allá arden las luces
en el sereno refugio humano,
de labios rosados, húmedos,
emana la palabra inofensiva.

Solo tus años amarillean
en otro sentido,
hasta en los sueños: sílabas -
aún así te vas yendo silencioso.